Campo Marte: ¿símbolo cívico o negocio privado? La polémica que sacude a CDMX

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El jueves 11 de junio, justo cuando la Ciudad de México enfrentaba lluvias e inundaciones que activaron la Alerta Naranja en la alcaldía Miguel Hidalgo, el concierto de la banda parisina L’Impératrice en el Campo Marte fue pospuesto. La agrupación de pop electrónico anunció la suspensión de su show en el Music Pavilion de Campo Marte 26 Santander para “salvaguardar la seguridad de artistas, asistentes y personal operativo” ante las condiciones climáticas adversas.

Pero más allá del clima, la cancelación puso el foco en un debate que va mucho más allá de un concierto: la transformación del Campo Militar Marte, un espacio históricamente reservado para ceremonias cívicas y actos oficiales de las Fuerzas Armadas, en un punto de encuentro comercial y privado durante el Mundial 2026.

Desde el 11 de junio y hasta el 19 de julio, “Campo Marte 26 Santander” se presenta como una experiencia cultural y social con transmisión de partidos, conciertos, zonas VIP, venta de boletos y consumo de alcohol. Sin embargo, esta iniciativa ha generado críticas y denuncias por parte de vecinos y activistas de Polanco, quienes cuestionan la autorización para convertir un inmueble con fuerte carga simbólica patriótica en un negocio privado al servicio de empresas como Eco en Vivo y Ocesa.

Los puntos clave de la polémica:
– El Campo Marte, tradicionalmente escenario de izamientos de bandera, homenajes militares y actos solemnes, ahora alberga un evento comercial con más de 10 mil asistentes, estructuras temporales, venta de alcohol y operación de boletaje.
– La Secretaría de la Defensa Nacional, bajo el mando del general Ricardo Trevilla Trejo y el general Francisco Jesús Leana Ojeda, autorizó el uso del espacio, lo que ha generado cuestionamientos sobre la pérdida del carácter cívico del lugar.
– Vecinos y activistas denuncian que el Ejército mexicano recibirá 45 millones de pesos por permitir el uso del inmueble, además de ingresos derivados de la operación comercial, incluyendo la venta y servicio de bebidas alcohólicas, presuntamente con participación de personal militar.
– La seguridad del evento también está en entredicho: la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil informó que no localizó documentación sobre el Programa Especial de Protección Civil para “Campo Marte 26 Santander”, contradiciendo la versión oficial de la Alcaldía Miguel Hidalgo, que aseguró haber aprobado dicho programa.

Este caso refleja una tensión creciente entre la preservación de espacios públicos y cívicos con valor simbólico y la presión por convertirlos en escenarios de consumo y entretenimiento privado. Para una ciudad como CDMX, que enfrenta retos de movilidad, calidad de vida y sustentabilidad urbana, la discusión sobre el uso del Campo Marte invita a reflexionar sobre qué tipo de ciudad queremos y cómo proteger nuestros símbolos sin renunciar a la innovación cultural y social.

Mientras tanto, la posposición del concierto de L’Impératrice es solo un episodio más en una jornada marcada por la lluvia, pero también por la polémica que seguirá dando de qué hablar en la capital.

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