Mexicano planeó ataque con drones explosivos y francotiradores en cumpleaños de Trump; fue detenido antes de ejecutarlo
El pasado 14 de junio, el FBI frustró un ataque que buscaba causar un gran número de víctimas en las inmediaciones de la Casa Blanca durante un combate de UFC, evento que formaba parte de la celebración del cumpleaños 80 del expresidente Donald Trump.
El plan, diseñado por el mexicano Abraham Hermosillo Álvarez, contemplaba el uso de drones cargados con explosivos y la coordinación de francotiradores para sembrar pánico y provocar múltiples explosiones casi simultáneas en edificios e infraestructuras cercanas a la residencia presidencial.
Hermosillo Álvarez fue detenido en Nebraska antes de poder ejecutar el ataque. Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos, él fue el autor intelectual, responsable de planear, organizar y dirigir la operación.
El DHS detalló que Hermosillo Álvarez ingresó a Estados Unidos con una visa de turista B2 que venció en 2001, permaneciendo de manera irregular en el país. En 2014, durante la administración de Barack Obama, fue beneficiario del programa DACA, que protege a jóvenes indocumentados.
En un comunicado, el DHS afirmó: “Este extranjero ilegal NUNCA debió de haber sido permitido en nuestro país — y nos aseguraremos de que enfrente la justicia y sea rápidamente removido de nuestra nación”.
Además de Hermosillo Álvarez, otras cuatro personas fueron detenidas como cómplices:
– Tycen Proper, de 19 años y residente de Ohio
– Bryan Omar Roa y Michael Alan Thomas, detenidos en California
– Daniel Kenely Eskridge, de Misuri
El mexicano enfrenta cargos federales por conspiración para cometer asesinato y actos de violencia en los terrenos de la Casa Blanca.
Este caso pone en evidencia los riesgos de seguridad en eventos de alto perfil y la importancia de fortalecer los controles migratorios y de inteligencia, sin perder de vista los derechos humanos y las complejidades que implica la situación migratoria en Estados Unidos. Para Puebla y México, es un recordatorio de cómo la violencia y la inseguridad pueden trascender fronteras y afectar la percepción sobre la movilidad y la convivencia en espacios públicos.
