Cofepris prohíbe el colorante rojo 3 en alimentos por riesgos para la salud
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) anunció oficialmente la prohibición del uso del colorante rojo 3, también conocido como eritrosina, en alimentos de consumo diario en México. La medida fue publicada el pasado 28 de mayo en el Diario Oficial de la Federación (DOF) por la Secretaría de Salud.
Esta decisión responde a una evaluación que detectó que la exposición promedio de la población mexicana a este aditivo supera el límite seguro para el consumo humano, duplicando la Ingesta Diaria Admisible (IDA) establecida internacionalmente. La Cofepris concluyó que, bajo las condiciones actuales, no es posible garantizar la inocuidad del rojo 3, por lo que su uso será eliminado gradualmente en alimentos, bebidas y suplementos alimenticios.
Aunque no hay estudios concluyentes que confirmen que el rojo 3 cause cáncer, investigaciones como la de Borzelleca en 1987, que observó tumores en ratas expuestas a esta sustancia, y evaluaciones internacionales, llevaron a aplicar el principio precautorio en salud pública para proteger a la población.
El impacto de esta regulación será amplio y afectará productos comunes en el mercado, entre ellos:
– Helados, sorbetes y bases para helados
– Leches saborizadas y productos lácteos combinados
– Bebidas alcohólicas preparadas y licores
– Bebidas saborizadas sin alcohol, jarabes y concentrados
– Alimentos a base de cereales, semillas comestibles, harinas y sémolas
– Productos de panificación, gelatinas, gomitas y caramelos
– Frutas conservadas en almíbar
La Secretaría de Salud otorgó un plazo de 24 meses para que las empresas realicen los ajustes necesarios en sus procesos productivos.
Para Puebla y sus habitantes, esta medida representa un avance en la protección de la salud pública y un paso hacia una alimentación más segura, en un contexto donde la calidad de vida y el bienestar urbano son cada vez más prioritarios. La eliminación de aditivos potencialmente dañinos se suma a la urgencia de construir ciudades más humanas y saludables, donde la prevención y el cuidado colectivo sean la base para un futuro sostenible.
