La eliminación de Corea del Sur en el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México ha dejado una estela de tensión que todavía no se disipa en el país asiático. El más afectado es Hong Myung-bo, exseleccionador nacional, quien este viernes 3 de julio de 2026 fue captado en el aeropuerto tomando un vuelo rumbo a Estados Unidos, huyendo de las amenazas de muerte que ha recibido en los últimos días.
El ambiente en torno a la selección coreana se volvió hostil desde hace apenas dos días, cuando el recibimiento a su regreso fue marcado por gritos y protestas dirigidas principalmente contra Hong Myung-bo. La capital se llenó de carteles que expresaban el descontento, y algunos negocios incluso prohibieron la entrada del entrenador a sus locales, reflejando la magnitud del rechazo social.
Ante esta situación, el técnico se mostró visiblemente afectado y buscó evitar ser reconocido por la prensa, evidenciando el nivel de presión y miedo que enfrenta. La huida a Estados Unidos responde a un temor real por su seguridad, en un contexto donde la derrota deportiva ha trascendido el ámbito futbolístico para convertirse en un problema de seguridad personal.
Este episodio pone en evidencia cómo la pasión por el deporte puede derivar en un ambiente tóxico y peligroso, y abre la reflexión sobre la necesidad de proteger a las figuras públicas, incluso en escenarios de alta presión como el Mundial. Mientras tanto, Corea del Sur enfrenta las consecuencias de una eliminación que ha dejado heridas abiertas en su afición.

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